Conocemos a los alumnos de la EAM encargados del diseño de las estructuras de UPHO Festival

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Para muchos malagueños, Lagunillas no es el entorno común para un grupo de jóvenes universitarios, tampoco para una intervención de la Facultad de Arquitectura. UPHO Festival, desde su corriente más educativa pretende integrar a los alumnos del Workshop impartido por la ETS de Arquitectura, Fundamentos de la Arquitectura y Fotografía, dentro del barrio.

Más allá del diseño de las estructuras, muchos de ellos se han acercado a ver las obras del Festival nos comentan los alumnos delante de la estructura de Adrian Paci en calle Lagunillas, poco antes de su confluencia con Vital Aza. ”Nos hemos dado cuenta que el barrio es como un pueblo, todo el mundo se conoce y comenta las fotografías”, nos dice un alumno.

Fuera de las aulas, nos cuentan que nunca imaginaban abordar la museografía urbana, que fue lo que más les llamó la atención para formar parte del Festival. Sin embargo, la experiencia ha sido más que enriquecedora para todos ellos. En el caso de Gonzalo Gil, nos cuenta que también les ha ayudado a mejorar capacidades de su carrera como la modelación 3D. Aunque, además de estas capacidades formales, les ha servido para pensar y no ir ”a lo fácil”, tal y como nos cuenta Carmen Masa, también alumna del Workshop.

Los cuatro alumnos coinciden en que el andamiaje da más posibilidades estructurales de las que ellos podrían haber pensado. Lo que para Mario Palma fue, en un principio, una dificultad se convirtió al final en un límite a las posibilidades que proponían los artistas para adaptar cada obra al soporte. Así, nos cuenta Mar Rojas que ”llevar estas obras a un lugar específico, lo hacía más fácil de diseñar”. Además de verse beneficiados por las charlas recibidas durante el curso y la convivencia con la dirección del festival y demás profesionales.

Sentados en los bancos que ellos mismos han diseñado en los laterales de la instalación del padrino del festival, nos cuentan que tuvieron que cambiar el emplazamiento de la obra, pasando de las inmediaciones del Teatro Cervantes a Calle Lagunillas, y también rediseñarla adaptándola al formato y diseño final de las estructuras, siendo la obra a la que han dedicado más trabajo. Nos cuenta Mar Rojas que la idea de los bancos surgió como ”una forma de integrar la estructura y la propia obra en la ciudad, dejando de ser un mero soporte expositivo”. Con esto, los alumnos pretenden que todas esas personas que mientras conversamos, miran extrañados la estructura, habiten dentro de la obra y convivan con ella. De esta manera, según nos dice Mario, los vecinos del barrio han interactuado ya con la obra, destacando el carácter efímero de los andamios que encaja a la perfección con el emplazamiento. Se utiliza un andamio de obra, en una zona donde los llanos, los edificios derruidos y las demoliciones se encuentran en cada calle.

Hablando sobre el barrio, donde las panaderías y ultramarinos se mezclan con los ateliers de artistas y asociaciones culturales, todos ellos coinciden en el potencial cultural que tiene. Gonzalo se atreve a compararlo con el Soho, siendo una prolongación espontánea de la cultura en el centro de la ciudad, mientras que Mar destaca que, lo que un día fue un barrio marginal, hoy tiene muchísimo potencial para la ciudad y puede llegar a servir, como añade su compañera Carmen, para incentivar el turismo en la zona, a escasos metros de la Casa Natal de Picasso o la Plaza de la Merced.

Aunque todos ellos hayan visitado esta zona céntrica y eminentemente cultural de la ciudad, destacan que en este primer acercamiento a la museografía, la peculiaridad de situarse al aire libre y el emplazamiento céntrico y mal denominado marginal, les ha llevado, tal y como afirma Mario Palma, a ”construir para la gente, tanto para artistas como para vecinos”. Por esta misma razón, el diseño en forma de ”Z” de la estructura de la obra de Angelica Dass, de la que principalmente se encargó Gonzalo quien nos cuenta que en un principio buscó que fuera un habitáculo y los pantones estuvieran situados en el exterior, pero que al hablar con la artista, les remitió una preferencia por el ”Tú a tú” del ciudadano con la obra y que este realizase un recorrido exterior por la obra y que además interactuase con las otras tres obras de los artistas de UPHO Residencies expuestas también en la Plaza de la Esperanza.

Una experiencia que sin duda no olvidarán y mediante la cual, gracias a la labor educativa del festival, han podido realizar su primera intervención y construcción urbana, lo que les ha llevado a reflexionar que la arquitectura va más allá de las cuatro paredes en las que pensaban que se resumiría antes de comenzar su andadura por la facultad. También el diseño expositivo o la museografía, puede ser campos abiertos más llamativos a la hora de trabajar, a lo que ellos responden, ¿por qué no?

 

Texto y fotografía: Marina Prats Cerbán.